Todo empezó antes de comenzar

Es una frase trillada, pero no por eso deja de ser cierta:

lo mejor de la vida no son cosas.

entrada

Porque una no se va contento de aquí si no sabe que su vida la aprovechó. ¿Y cómo se aprovecha una vida?, me dirás. Buena pregunta. Creo que tengo una buena respuesta: no dando nada por hecho.

Ni a los 2 años tienes que saber hablar, ni a los 15 gustar a los chicos. No tienes por qué pensar que un buen trabajo es el que dura para siempre. Ni ser amiga de todos tus ex. No tienes por qué preocuparte si a los 30 vives con tus padres… y menos aún si desde los 16 vives sin ellos. No hay ninguna razón para creer que tu economía no se hinchará de repente. Que tus talentos son mediocres o que no te sienta bien el azul.

No te creas que tus éxitos no los va a celebrar nadie. O que no existe en el mundo alguien que, de verdad, pueda hacerte vibrar (si a mí me pasó, a ti puede llegarte). No le des la razón a los políticos que no te valoran, así como tampoco le das credo a esa vecina chismosa.

Yo hace tiempo que vivo en una especie de impermeabilidad a lo que se supone que tiene que ser y lo que no. Porque una es lo que le da la gana. Y puede tener tantas vidas en una como inquietudes en su recámara.

En 2013 llegó la convulsión. Mi padre nos dijo adiós después de plantarle cara (muy bonita, por cierto) a los 4 años de un cáncer. Me separé. Empezaron a pasar cosas desagradables en el trabajo. Mi nómina cayó en picado. Las deudas comenzaron a llamar a la puerta. Una amiga de confianza pensó que sería bueno hacerme la vida imposible. Dejó de ser mi amiga. Y perdió mi confianza, claro. Llegaba a casa furiosa e incrédula porque todo se empezaba a poner oscuro. Muy oscuro. Amenazaba una tormenta de las fuertes. Que llegó. Reventó. Y me dejó en barbecho.

Decidí que, pese a todo, era un buen momento para cambiar de rumbo. Total, el que tenía por delante era una verdadera pena… Así que sólo quedaba la opción de crecer. Primero, saqué mis cosas de la ciudad y me fui a vivir a una casa de campo. Una ilusión que tenía desde pequeña, ¡qué carajo! Tocaba empezar a cumplir deseos. Después, cambié turno de trabajo: las tardes, libres. Retomé estudios y recuperé la magia que me había acompañado cuando niña. Hice nuevas amistades. Y volví a visitar la montaña, que me estaba esperando con los pulmones abiertos.

Entre medias, me enamoré. Pero eso lo contaré en otra historia.

Tomé la decisión más vital de mis (entonces) 36 y dejé la radio, mi historia durante 17 años. Comencé a trabajar en una ONG. Aprendí mucho, quizás demasiado. Dejé la ONG. Monté la mía propia. Reinventé mi trabajo y ahora empleo la comunicación de un modo más sano. Me gusta la filantropía, qué le vamos a hacer.

Durante dos años y medio estuvo rondándome la idea de hacer deporte. Pero no algo sencillo: un reto que exigiera disciplina y dejara trasladar ese tesón a mis rutinas. Lo máximo que había hecho hasta entonces era un poco de fitness. Y trekking, muchos kilómetros de trekking. Así que indagué. Investigué. Me lié la manta a la cabeza y elegí esto. Me puse en marcha en febrero de 2017. Aleluya. 

Hasta ahora, casi todos los triatletas que conozco guardan una historia increíble bajo el brazo. Muchas de ellas, de superación. Hay otr@s tant@s jugando a ser pro en sus redes. Gracias a Dios, son l@s menos. Bien es verdad que hay mucho sibarita, pero hasta en eso hay diversión.

Ahora estoy preparando mi físico chiquito para ser grande. Y, cómo son las cosas: he descubierto que no sólo tengo actitud, sino que, por herencia (¡vivan las herencias!) también aptitudes. Sólo me queda echarle horas. Todas las que pueda. Y todas en las que me divierta.

Así que todo empezó antes de comenzar. Como la mayoría de las cosas que nos suceden en la vida que, como decía arriba, realmente no son cosas.

Leía el otro día en un libro maravilloso algo que me gusta traer a la memoria de vez en cuando. Tómate la frase como un regalo:

 

“Si buscas suficientemente, darás con aquello que da sentido a tu vida. Creo que era Viktor Frankl quien lo decía: si no sabes cuál es tu misión en la vida, ya tienes una: encontrarla”.

 

Pues eso mismo. ¡Buen camino! Y si ves una libélula en esa búsqueda, recuerda que es augurio de buena suerte. 

 

 

Anuncios

10 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Juan Carlos Hernández Alonso dice:

    Me parece una visión de la vida muy interesante así como el título, felicidades por tu trabajo.

    Le gusta a 1 persona

    1. Rocío Moreno dice:

      Hola Juan Carlos. Al final una se da cuenta de que la vida sólo se compone de momentos. No de planes a largo plazo. Así que como sólo tenemos momentos, estos hay que hacerlos bonitos. Con más o menos esfuerzo, pero bonitos. Gracias por estar por aquí. ¡Un abrazote fuerte!

      Le gusta a 1 persona

  2. José Luis dice:

    Maravilloso, Rocío! Impresionante relato de tu vida. Seguro que consigues ese y otros retos. Enhorabuena!

    Me gusta

    1. Rocío Moreno dice:

      Muchas gracias, José Luis. Todos podemos conseguir lo que nos dé la gana. No es una frase manida: es una verdad como una catedral. Así que, ¡aúpa! Un abrazo y millones de gracias. =)

      Me gusta

  3. M. Carmen dice:

    Uff mi niña Rocío, cuántas cosas por el camino, pero sigues siendo igual de rebonica. Como alguien dijo, la actitud positiva, determinará el éxito de nuestros actos. Y tú la tienes.. Namasté y besicos.

    Me gusta

    1. Rocío Moreno dice:

      Una visión de la vida con oportunidades, en vez de con limitaciones, permite que se viva de un modo más tranquilo… Muy en paz. Eso sí que lo llevo ya de serie. Gracias cariño. Namasté. ❤

      Me gusta

  4. Mapi dice:

    Hola Rocio! Por fin te he encontrado, llevaba sin saber de ti desde q dejaste Kiss y me animabas hasta el peor de los dias. Tu voz para mi era sinónimo de alegriaz, de fuerza, no se porque a mi, con mis 25 años (hace unos 3) me enamoró tu voz, me enamoraste tu y me transmitias paz. Te podia escuchar solo lunes y jueves y era mi momento. Teniai momento contigo “de vuelta a casa”.

    Ahora estoy pasando un momento dificil, sin trabajo desde hace unos dias y en una ciudad nueva a la que me he venido siguiendo a el amor de mi vida, pero en la que me siento un pelin perdida.

    Y de repente te encuentro trasteando en instagram.

    Gracias por estar por aqui, tus palabras siempre son ayuda y a mi, personalmente me encantaría escuchar tu voz un ratito todos los dias. Seguiré buscando mi camino y esperando que todo salga bien, como biem has dicho, la vida son momentos y este me lo voy a tomar como un tiempo de encontrarme y aclarar todo un poco.

    Te leeré siempre por aqui,

    Un beso enorme

    Me gusta

    1. Rocío Moreno dice:

      Gracias a ti por estar tan cerca y seguir en el camino juntas de algún modo. El placer del “reencuentro” es mutuo. 😉

      ¡Abrazote!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s