Begin, began (begun)

Todo lo que se retoma, se recomienza y se revive.

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Y yo no iba a ser menos, que para eso mis músculos y mi esqueleto se quejaron de lo lindo el primer viernes cuando me dio por no parar. Por no parar de moverme; no mucho, pero sí intensamente. Y es que echaba de menos el sudorcillo, el ponerme a prueba y la charla de después en los vestuarios…

Como contaba en la entrada anterior, mi body se ha quedado en las raspas después de esos setentaypico días (que se lee muy deprisa, pero se hacen eternos) sin poder trabajar a gusto un entreno. Porque a cada “intentona” que la Ro se concedía, sus 54 kilos de peso le decían: “Pero, ¿a dónde vas alma de cántaro?”, y pinchazo que te crió. Sin embargo, eso ya es historia (FX ¡¡suenan fanfarrias!! 🙂 ) y ahora lo que toca es recuperar lo que se ha perdido: fuerza muscular, tonificación y resistencia.

Lo bueno de tener un padre que te deja una herencia genética “del copón”, como dicen aquí en el sur, es que a poco que me ponga con los deberes y la constancia voy observando resultados. Hombre… no creo que supere a mi hermano que se hace largas distancias a 3:40 el kilómetro y que lleva camino de convertirse en una cabra montesa con tanto trail, pero, ¡oye! Yo ya dije que me iba a poner gocha de alegría y a disfrutar con cada pasito que diera, ¿no?

El jueves pasado (no éste) arranqué el coche con una sonrisa de esas tontonas más típicas de una primera cita que de otra cosa. Pero es que en este caso era algo similar: ¡¡llegaba mi reencuentro con las zapas y las mallas para poner mi cuerpo on fire!!   Que si un poquito de GAP por aquí para sentir que el piramidal existe, que si otro poquito de Body Attack por allá para recordar viejas rutinas… Karmen, que es muy maja pero como monitora un poco salvaje, iba buscándome las cosquillas a cada salto. Creo que lo más bonito que me llamó fue… ¿”paquete”? Bueno: ya habrá tiempo de darle en el “morrete” más adelante.  O no. Porque ya digo que esta mujer es de otro costal, planeta o galaxia. Hubo también tiempo para sentadillas, testosterona en las pesas y agujetas… Muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuchas agujetas. Pero que me quiten lo bailao’. También puse el motorcillo en las piernas y he salido a correr. Trotar más bien. Observando mi cuerpo y corriendo por sensaciones.

Entre medias de este parón, sin embargo, he decidido tener también un par de dedos de luces y aprender. Las lecciones que se integran ya no se olvidan jamás. Considerad que, como os expliqué aquí, nunca había hecho deporte más allá del fitness y lo que me propongo es alcanzar a defenderme en las tres disciplinas de un triatlón: carrera a pie, bicicleta o natación.  Admito que la tercera me da mucho quebradero de cabeza. No termino de pillarle el punto porque no es mi hábitat y aún nadie me ha enseñado a hacerlo mío (el hábitat)… Así que sólo me quedan más que horas de entrenar e ir viendo evolución, aunque sea en el rolido. Poco a poco cada una de las brazadas irán llevando mi nombre y el bañador se ajustará a mí como una segunda piel. Digo yo…

Del mismo modo, y sabiendo que deseo mejorar, quiero ir poniéndome a prueba. Para hacerlo, alguien tiene que vigilarte, velar por tu salud. Y para eso, nada mejor que un entrenador personal. En mi caso, una chica. Una mujerona. Una lobaza que campa a sus anchas por las montañas, que tiene un reto solidario tan precioso como “Médulas de Arena” en mente y que dedicó los 94 kilometrazos de esta carrera a su madre.   Una aventurera a quien la vida me puso por causalidad en mi camino (últimamente, las personas que me impactan van llegando así) y que, finalmente, se ha convertido en mi amiga. Una personita que tiene un piquito de oro, un corazón diamantino y las piernas fuertes como robles. Y que aúlla. Y me hace aullar con ella siquiera sea por puro desahogo.  Ella es Maigua Ojeda y soy un reto para ella. Este hada de la carrera está acostumbrada a entrenar a gente como poco amateur, así que soy la primera patata (que no piedra, ¿eighn?) de su camino.

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Sólo puedo decir que soy feliz. Y que sé (porque lo sé) que, en cuanto sea capaz de no echar los higadillos por la boca, haremos algunos retos juntas.

 

El miedo, ¡para quienes no tengan sueños!

 

¿Lo hacemos bonito desde YA?

 

 

#TriEnjoy!

 

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